Lunes
III
Entonces surgirá la mano que hará añicos tu alma
es la ciudad sumergida en negro de locura
el veneno de tu insomnio.
V
Aparta la desesperación con cuidado
para que no huya
VII
¿Deseas que te quemen el corazón?
¡Cuidado! Irrumpe en un tiempo
más poderoso que el reloj.
XIX
La harás tuya para adornarla con lilas
y algunos lirios
XII
Le verás los hombros apenas, hermosos,
limpios de dolores y tristezas.
A veces, girará su rostro
para lanzarte su mirada impiadosa
como la belleza.
Y otras, querrás besar su boca,
tu lengua tocando levemente la suya. Solamente.
XIV
Jamás la sostendrás en tus brazos.
Es un árbol arisco y silencioso
como el Amor.
XVI
Sabrás qué dioses construyeron el firmamento
los verás en una danza más caliente que el fuego
vestidos de lenguas antiguas,
tus lágrimas caerán como viejas canciones
que ya nadie cantará.
XVII
Sh shsh shshshshs
oye
qué elemento frágil hamaca al viento
XX
sh shsh shshshsh
XXII
Oye
¿puedes oír el eco del infinito
implotando la angustia
dentro de tu piel?
XXIV
Sh sh shshshshs
Llegará el día
y después otro.
Y la primavera con el sordo deseo del otoño,
Inclinará los árboles
Ariscos y silenciosos
Entonces surgirá la mano que hará añicos tu alma
es la ciudad sumergida en negro de locura
el veneno de tu insomnio.
V
Aparta la desesperación con cuidado
para que no huya
VII
¿Deseas que te quemen el corazón?
¡Cuidado! Irrumpe en un tiempo
más poderoso que el reloj.
XIX
La harás tuya para adornarla con lilas
y algunos lirios
XII
Le verás los hombros apenas, hermosos,
limpios de dolores y tristezas.
A veces, girará su rostro
para lanzarte su mirada impiadosa
como la belleza.
Y otras, querrás besar su boca,
tu lengua tocando levemente la suya. Solamente.
XIV
Jamás la sostendrás en tus brazos.
Es un árbol arisco y silencioso
como el Amor.
XVI
Sabrás qué dioses construyeron el firmamento
los verás en una danza más caliente que el fuego
vestidos de lenguas antiguas,
tus lágrimas caerán como viejas canciones
que ya nadie cantará.
XVII
Sh shsh shshshshs
oye
qué elemento frágil hamaca al viento
XX
sh shsh shshshsh
XXII
Oye
¿puedes oír el eco del infinito
implotando la angustia
dentro de tu piel?
XXIV
Sh sh shshshshs
Llegará el día
y después otro.
Y la primavera con el sordo deseo del otoño,
Inclinará los árboles
Ariscos y silenciosos


<< Home